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Verbimagia - Juan Tamariz - Libro de magia
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Verbimagia - Juan Tamariz - Libro

Formato: A5 Encuadernación: rústica
220 págs.

Por Arte de Verbimagia
Génesis

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220 págs.


Por Arte de Verbimagia
Génesis

En los comienzos de la década de los años setenta (1973…) empecé a trabajar de forma continua en programas de televisión. También y debido a la popularidad que esto comporta, acudía a menudo para ser entrevistado en programas de radio. Obviamente, muchos me pedían ¿Podrías hacer un juego por la radio? o ¿eso es imposible?

Cada vez que oigo esa palabra “imposible” referida a un objetivo, hay algo que me hace saltar: ¿Existe lo imposible…? Probablemente es una de las muchas razones por las que amo la Magia y le entrego mi vida: ilusión de que lo imposible es posible (aunque sea en el ámbito de la “realidad artística”) y promesa de que quizás esos deseos y sueños imposibles podamos, algún día, hacerlos realidad.

Así que, oída la palabra “imposible” y espoleado por el reto ilusionante implícito en la pregunta, realizaba algún juego en la radio, bien de los narrados por el locutor o locutora, bien del tipo de magia por teléfono… El problema era cuando el programa no tenía prevista conexión telefónica con los oyentes o cuando no era en directo ¿qué hacer?… Así comencé a pensar sobre el tema… Además, y dado que ya entonces la mayoría de los programas de televisión se grababan (no eran en directo), empecé a pensar que sería magnífico conseguir buenos juegos que los oyentes o televidentes pudieran seguir (via radio, via televisión) sin necesidad de retroalimentación (o sea, sin que ellos tuvieran que indicarme o informarme de nada). Así surgió la primera versión de Los cuatro Ases y El principio de la carta vuelta para, trás cortes reales (aparente mezcla y real desorden) poder controlar posiciones de cartas, posiciones que yo conozco y ellos, los espectadores oficiantes, no. Ellos creen que las cartas están perdidas. O sea, el equivalente al control de una o varias cartas en la Magia tradicional. Después añadí la idea de hacerles olvidar acciones realizadas por ellos mismos basándome en los principios que rigen las funciones del recordar: decir “de pasada” que realicen una acción e inmediatamente pedir con énfasis que realicen otra u otras muy llamativas, utilización de la ambigüedad de la palabra, falsos resumenes pre-efecto que “olvidan” acciones, destacan otras inocuas e incluso “recuerdan” algunas inexistentes o en orden diferente al que sucedieron, etc.

            En estos años ya adapté un par de juegos, Lo imposible en tus manos y Póquer de Ases (origen de En busca del Harén deseado) y luego, en los comienzos de los años 80 ideé  El paraíso recuperado y lo estrené en el legendario programa “Un, dos, tres” todavía con trece cartas, algo largo pero muy, muy exitoso, y que luego he presentado cientos de veces en teatros y televisiones de diversos paises… Por cierto, una vez, en la televisión de Colombia, tras varios minutos de acciones y lanzamientos de cartas al aire por parte de cerca de los trescientos espectadores en el estudio, por un error mío, nos quedamos todos con una sola carta en la mano que no era la de la suerte (la elegida por cada uno). Tuve que recurrir al “¡Pero si llega a salir…!” Solo la bondad y el buen humor del admirado y querido pueblo colombiano evitó mi merecido ajusticiamiento. Por suerte, lo repetí un segundo día. Salió bien y puedo hoy contároslo.

A mediados de los 80 ya presentaba habitualmente estos juegos en la radio y televisión así como en eventos especiales. Por ejemplo en un Salón de la Infancia y la Juventud de Barcelona en donde un espejo mágico (televisor camuflado) con mi imagen, convertía en magos a los jóvenes que se sentaban frente al mismo y utilizando las barajas, lápices y papeles que reposaban en el “mostrador mágico” seguían las instrucciones de mi imagen… En todos lo casos el éxito de esta magia me sorprendía a mí mismo: siempre desproporcionado con el método utilizado… ¿Por qué?… La respuesta, hoy es obvia para mí: ellos lo hacen todo, el mago no toca, el método está muy camuflado y, al ocurrir en sus propias manos, el efecto se potencia enormemente. La sensación de Magia produce a veces en los especta-actores co-oficiantes del rito una especie de escalofrío o cosquilleo que, a veces, si están solos en casa,  confiesan que es síntoma de un cierto “miedo”, agradable pero no por ello menos inquietante (he recibido algunos testimonios directos de esto).

            Así pues, cuando Pablo Motos me pidió en el año 2003 que participara en su programa de radio “No somos nadie”, lo sentí como una ocasión magnífica para un auto desafío: cada semana haría un juego por radio sin acudir al “juego por teléfono”.

            Durante meses pensé y pensé, busqué y busqué, adapté y adapté y luego comencé a presentar el juego semanal. A lo largo del año y pico que disfruté haciendo el programa fui obviamente aprendiendo, evolucionando y creo que mejorando: el tono de voz, las indicaciones, la idea clara de que se trata de ritos (y no de acciones tramposas), el sentir y hacer sentir que se está viviendo un momento único e irrepetible, con sentido, emocionante... fueron entre otras algunas de las mejoras. Evolución que continuó después de finalizar mi colaboración radiofónica (en parte por mi falta de tiempo, en parte para no agotar los oyentes, aunque siempre encantado por su respuesta). Incluso durante la escritura de este libro, y gracias en parte a conversaciones y verbalizaciones de los objetivos con Gema, he podido ir depurando técnicas y dando coherencia a este estilo de magia: La Verbimagia.

            ¡Que  la disfrutes!

 

Libro en Castellano.
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